Una amiga mexicana, Elisena (que antes fue alumna mía en la universidad en Puebla y que ahora es profesora en Chiapas), me trajo a la memoria una historia que recuerdo con simpatía sobre mi único viaje a Chiapas, México, en 1996. Esta foto tiene que ver con ese viaje, porque hace referencia al casamiento de las personas que se ven en la fotito tomada con mi pentax manual (cuando no había cámaras digitales)...debo decirle que fui a ese casamiento, tomé como 6 cervezas en toda la fiesta, hacía un calor infernal,y ¡jamás supe cómo se llamaban los novios, que resultaron ser primos de la amiga de una amiga mía que me invitó al viaje ! (se entiende la secuencia?).
Permítanme contarles cómo fue la historia:
Yo estaba a punto de regresar a Argentina, tras un año viviendo en México DF. Mi intención era conocer las renombadas tierras del comandante Marcos que, en ese entonces era mucho más misterioso que ahora. El tema era que no tenía dinero para ir como turista, pagándome hotel y pasaje. Le comenté esto a mi amiga Rosario, una mexicana muy ocurrente que me dijo "pues mira, mi amiga Paty tiene un casamiento en Chiapas, no exactamente en San Cristóbal, pero en Chiapas al fin". Y agregó "sucede que la familia que va desde México ha alquilado un omnibus, pero no completan el pasaje y quieren abaratar costos, ¿te interesa sumarte?".
Dije que sí. Viajé 16 horas con una nutrida concurrencia de mexicanos que cantaron, comieron,bebieron, cambiaron pañales de sus bebés, durmieron, se pelearon con gruesos epítetos...todo en el omnibus y sin saber yo de ellos ni ellos de mí. Sólo me llamaban "la argentina güera"( por el color de mi piel).
Casi al llegar al pueblito, nos adentramos en un camino auxiliar, en plena selva y de repente: ¡la policía mexicana fronteriza!. Ahí nos dijeron que estábamos casi en el límite con Guatemala y que la policía identificaba colectivos porque solían traer dobles fondos con inmigrantes ilegales. Subieron policías y perros, que nos olfatearon por todos los rincones. Mi amiga Rosario me dijo "tú, quédate callada". Así que obedecía, aterrorizada y divertida a la vez.
Todo anduvo bien. Llegamos, hacía muchíiiiiiiiiiiisimo calor, humedad, sopor, tal como describe García Marquez los pueblos colombianos. Estábamos a un paso de la frontera con Guatemala, en plena selva, y yo me preparé para ir al "casamiento": había llevado un vestido y un par de medias finas de licra!, que por supuesto ni usé. Nadie estuvo pendiente de la blancura de mis piernas...al fin y al cabo "era toda blanca yo, desde la cabeza a los pies".
Fue una fiesta hermosa, familiar, llena de esa cosa linda de los mexicanos de compartir la mesa y la música. No recuerdo haber bailado en ese entonces, pero sí me traje una tremenda insolación que me duró bastante y me dolió más aún, considerando que tres días después de esa fiesta yo tomaba un avión para volver a Argentina, en pleno invierno austral...Insolada en invierno!. Cosas de la vida y de los transhumantes.

jajajaja Silvia nunca me habías dicho que viajaste a Chiapas, supongo fuiste a Tapachula. El calor sigue infernal y definitivamente una cerveza amortigua el calor... por un segundo.... un beso.
ResponderEliminarElisena
Efectivamente, mi estimada Elisena...ahora que me decís Tapachula era el lugar. Y sí, creo que sentí el mismo calor en Santa Fe, la ciudad en la que viví dos años y en la que nació Martina, que está en medio de lagunas y riachos, muy cerca de Paraná, donde vivo ahora.
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