jueves, 10 de diciembre de 2009
AERO...PERRO en Paraná
viernes, 13 de noviembre de 2009
De nuevo estoy de vuelta...después de larga ausencia
No puedo parar el leer. Después de haber vivido dos años en ciudad de México y conocer un poco el paisaje humano, sumado a mi actual trabajo en Acción Social, y lo de Antropología, todo es una dolorosa joya que narra la pobreza...pobreza que es igual en todos lados.
El antropólogo hace un recorrido por la historia de 5 familias del campo y la ciudad de México, hacia 1950, y en las historias de vida de todos ellos describe las penurias cotidianas de "ser pobre".
Si se animan, si se aguantan, si dedican un tiempo a los "silenciados" de este mundo, les recomiendo esa lectura.
sábado, 24 de octubre de 2009
Viajar para no ir a ningún lado, a veces pasa
sábado, 10 de octubre de 2009
Sukhothai, el Big Buda y Silvia
Encontré esta hermosa foto en uno de los lugares más imponentes que he visto: las ruinas de la antigua capital del reino de Tailandia: Sukhothai. Fue una de las pocas fotos que pude sacarme, o mejor dicho, que un turista me sacó con mi antigua cámara pentax, ya que como dice la canción "el que toca, nunca baila" lo que también se aplica a las fotos.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Un casamiento en Chiapas
Una amiga mexicana, Elisena (que antes fue alumna mía en la universidad en Puebla y que ahora es profesora en Chiapas), me trajo a la memoria una historia que recuerdo con simpatía sobre mi único viaje a Chiapas, México, en 1996. Esta foto tiene que ver con ese viaje, porque hace referencia al casamiento de las personas que se ven en la fotito tomada con mi pentax manual (cuando no había cámaras digitales)...debo decirle que fui a ese casamiento, tomé como 6 cervezas en toda la fiesta, hacía un calor infernal,y ¡jamás supe cómo se llamaban los novios, que resultaron ser primos de la amiga de una amiga mía que me invitó al viaje ! (se entiende la secuencia?).
Permítanme contarles cómo fue la historia:
Yo estaba a punto de regresar a Argentina, tras un año viviendo en México DF. Mi intención era conocer las renombadas tierras del comandante Marcos que, en ese entonces era mucho más misterioso que ahora. El tema era que no tenía dinero para ir como turista, pagándome hotel y pasaje. Le comenté esto a mi amiga Rosario, una mexicana muy ocurrente que me dijo "pues mira, mi amiga Paty tiene un casamiento en Chiapas, no exactamente en San Cristóbal, pero en Chiapas al fin". Y agregó "sucede que la familia que va desde México ha alquilado un omnibus, pero no completan el pasaje y quieren abaratar costos, ¿te interesa sumarte?".
Dije que sí. Viajé 16 horas con una nutrida concurrencia de mexicanos que cantaron, comieron,bebieron, cambiaron pañales de sus bebés, durmieron, se pelearon con gruesos epítetos...todo en el omnibus y sin saber yo de ellos ni ellos de mí. Sólo me llamaban "la argentina güera"( por el color de mi piel).
Casi al llegar al pueblito, nos adentramos en un camino auxiliar, en plena selva y de repente: ¡la policía mexicana fronteriza!. Ahí nos dijeron que estábamos casi en el límite con Guatemala y que la policía identificaba colectivos porque solían traer dobles fondos con inmigrantes ilegales. Subieron policías y perros, que nos olfatearon por todos los rincones. Mi amiga Rosario me dijo "tú, quédate callada". Así que obedecía, aterrorizada y divertida a la vez.
Todo anduvo bien. Llegamos, hacía muchíiiiiiiiiiiisimo calor, humedad, sopor, tal como describe García Marquez los pueblos colombianos. Estábamos a un paso de la frontera con Guatemala, en plena selva, y yo me preparé para ir al "casamiento": había llevado un vestido y un par de medias finas de licra!, que por supuesto ni usé. Nadie estuvo pendiente de la blancura de mis piernas...al fin y al cabo "era toda blanca yo, desde la cabeza a los pies".
Fue una fiesta hermosa, familiar, llena de esa cosa linda de los mexicanos de compartir la mesa y la música. No recuerdo haber bailado en ese entonces, pero sí me traje una tremenda insolación que me duró bastante y me dolió más aún, considerando que tres días después de esa fiesta yo tomaba un avión para volver a Argentina, en pleno invierno austral...Insolada en invierno!. Cosas de la vida y de los transhumantes.
martes, 6 de octubre de 2009
Morirse de risa y reflexionar...Nigel Barley y "El antropólogo ingenuo"
Voy con otra reseña, a riesgo de ser un poco cargosa , pero ciertamente he encontrado un placer de lectura difícil de describir en algunos libros como el del inefable de Nígel Barley, antropólogo inglés, autor de "El antropólogo ingenuo".Barley hace su trabajo de campo en Camerún, entre los dowayos, y luego de someterse al típico extrañamiento del antropólogo que llega a una comunidad en la que no es nativo, relata todos sus infortunios, con una prosa desopilante y profunda al mismo tiempo
"¿En que se distingue un tipo de 'zepto', por ejemplo, de otro? -preguntaba yo-. ¿Cómo sé si éste es de los que ponen fin al adulterio o de los que curan el dolor de cabeza?" Se me quedaban mirando perplejos ante tamaña estupidez. "Probándolos -respondían-. ¿De qué otra manera?".
Entonces empezaban largas disertaciones sobre las piedras que causan la lluvia, los hombres que se transforman en leopardos, los murciélagos que vomitan sus excrementos por la nariz porque no tienen ano, etc., todos ellos ejemplos contrarios a sus principios positivistas. (El Antropólogo ingenuo, Pag. 137).
lunes, 5 de octubre de 2009
Cuando decidí parar los viajes, ¡estudié Antropología!

