
Me acordé de un libro delicioso, lleno de la excelente literatura, ésa bien escrita, donde no sobra ni punto ni falta un adjetivo. Un español preciso y dinámico...todo escrito por un eterno periodista polaco de apellido Kapusinzky.
"Ebano" es un relato perfecto de viajes, del periplo de este periodista por Africa. Tanto así, que se lo recomendé a mis colaboradores en la oficina de prensa donde trabajo como coordinadora, porque como nos enseña la cultura de la lectura: "más lecturas, mejor escritura"...pero, más allá de la corrección escolar, lo interesante es el placer de sumergirse, con Kapuzinsky, en una aventura en la que no se puede dejar de beberse cada idea...
Y, para los transhumantes, de oficio o de gusto, es una de las mejores lecturas.
Les comparto este blog, http://www.letraslibres.com/index.php?art=6754
con un fragmento que habla de este libro sensacional y de su más sensacional autor:
"Ebano" es un relato perfecto de viajes, del periplo de este periodista por Africa. Tanto así, que se lo recomendé a mis colaboradores en la oficina de prensa donde trabajo como coordinadora, porque como nos enseña la cultura de la lectura: "más lecturas, mejor escritura"...pero, más allá de la corrección escolar, lo interesante es el placer de sumergirse, con Kapuzinsky, en una aventura en la que no se puede dejar de beberse cada idea...
Y, para los transhumantes, de oficio o de gusto, es una de las mejores lecturas.
Les comparto este blog, http://www.letraslibres.com/index.php?art=6754
con un fragmento que habla de este libro sensacional y de su más sensacional autor:
África, viaje non-stop
Ryszard Kapuscinski, Ébano, Anagrama, Barcelona, 2000.
Al hombre que ha visto 27 revoluciones, casi un centenar de sequías, guerras civiles, hambrunas y los encumbramientos y caídas de los poderosos en África, Latinoamérica y Asia, que en 1966 fue rociado con benzina por los rebeldes nigerianos (un oficial ebrio dio una contraorden justo a tiempo para evitar que lo inmolaran) y que, más tarde, en su casa de Varsovia, junto a su esposa Alicia, ha reconstruido sus experiencias en casi una veintena de libros y un documental (Viaje imperfecto, 1994), no se le puede considerar sólo un corresponsal de guerra. En una entrevista reciente para Newsweek, describió lo que le ha llevado a viajar por África cotidianamente desde 1957: "Estoy fascinado por la forma en que se hace la historia. Cualquier historia, de Europa o del mundo, siempre es dramática y sangrienta en un inicio. Lo mismo se aplica a África: nace en el dolor, el sufrimiento y el conflicto". En Ébano, Kapuscinski no viaja con las comodidades de los media workers de las cadenas internacionales, sino con los recursos del testigo: en camiones atestados de enfermos de malaria, en autos rentados que tiene que manejar entre manadas de ñus, haciendo auto-stop en medio del Sahara con un acompañante anónimo a quien se le descompone el coche, en lanchas que no le permiten escapar de un secuestro de periodistas rehenes en la isla de Zanzíbar y —como todos los africanos pobres— a pie. "Soy un poco un misionero —y muchos misioneros se han sentido bien en África. Es la única actitud posible; de otra forma, las condiciones pueden ser agobiantes. O también puedes ir a un hotel con aire acondicionado y refrigerador. Pero esa no es Africa".

